Beata Comensoli



Fundadora del Instituto   de las Hermanas del Santísimo Sacramento (Sacramentinas)

 

En Bérgamo, en Italia, beata Gertrudis (Catalina) Comensoli, virgen, que fundó una congregación de religiosas para la adoración del   Santísimo Sacramento y la educación de la juventud (1903).

De familia pobre, muy religiosa y creyente   en la Historia Sagrada predicada por el párroco en la clases de   Doctrina Cristiana, Catalina, quien era de inteligencia vivaracha y   de ánimo sensible, vive en casa los misterios cristianos de la fe.   Además asiste frecuentemente a la catequesis y al oratorio   parroquial. En esta atmósfera de fe se impregna en su corazón el   amor a la Presencia de Jesús en la Eucaristía, profundizándose la   devoción a este misterio por la ayuda de buenos confesores, al punto   de anhelar fuertemente el fundar un Instituto que tenga como fin la   adoración a este insondable misterio. En 1867 se consagra en la   Compañía de Santa Ángela Mérici volviéndose maestra de las novicias.   Su padre se enferma, por lo que ella entra a laborar como empleada   doméstica en casa de la famosa familia de don Giovanni Baptista   Rota, un año después, es llamada a San Gervasio por Condesa Ippolita   Fè Vitales, cuñada de los nobles Simoni de Bienno, para ser dama de   compañía y ayudar con el hijito que había nacido en marzo de 1871.   Se queda en San Gervasio aproximadamente 12 años.

Convertida en una mujer sabia, rica en   capacidades humanas y en sensibilidades interiores, dueña de una   espiritualidad profunda y a una creciente atención a las necesidades   educativas de las "jovencitas" y de los enfermos de San Gervasio,   madura cada vez más en ella el ideal de fundar un Instituto   entregado a la adoración y a la educación, que se concreta con el   encuentro en Bérgamo con el Padre Francisco Spinelli. En el siglo   XIX era necesario un sacerdote Superior que garantizara el buen   funcionamiento de un Instituto femenino, puesto que se pensaba que   las mujeres no eran capaces de gobernar y administrar. Del 1879 al   1882 el proyecto se va implementando y, después de le haber sido   sometido para su aprobación al obispo de Bérgamo Mons. Gaetano   Camillo Guindani, el instituto es fundado el 15 de diciembre1882. En   la ciudad y en la diócesis la iniciativa es bien acogida, porque es   lo única sobre el territorio bergamasco con el objetivo primario de   la adoración perpetua. La Casa Matriz se abre en Bérgamo, al poco   tiempo otras casas se abren en Lombardía y en Véneto.

Un derrumbamiento financiero forzó a la   separación de los dos Fundadores y por lo tanto a la división en dos   Institutos. El 19 de enero 1889 la Madre Gertrudis escribe: "Este es   el día de la terrible catástrofe Mi Jesús, de aquí a pocos minutos   estarán aquí, vienen a clausurar todo... sustentadme en la dura   prueba, ayudadme por caridad. Los hombres clausuran nuestras cosas.   Vos sellad mi corazón dentro de vuestro dulce y amable Corazón, ya   no me sacaréis… siempre tenedme con Vos, mi querido Jesús, hágase Tu   voluntad. Amén.". "…mi pobre instituto, si es de Vuestro agrado lo   sustentaréis”. "Tan sólo Vos podéis levantarme, tan sólo Vos   ayudarme. Tan sólo confío en Vos. ¡único Dios!". (Los Escritos, p.   57, 59; Brescia1981).

El siniestro acontecimiento parece llevar   todo a la ruina, pero la Madre Gertrudis, después de un fugaz   pesimismo, lo considera una prueba permitida por Dios y reacciona   con fuerte fe y tenacidad, confiada en la Divina Providencia, aunque   tenga que refugiarse junto con las monjas que le quedan en Lodi,   llena de dolor, con paciencia y con la esperanza de la   reconstrucción. Sometiéndose totalmente a la Voluntad de Dios "Haced   lo que a Os complazca mi Dios, conque quedéis glorificado acepto el   sufrir cualquiera pena. Vuestra voluntad, no la mía… busco la pura   gloria de mi Dios; Amén” (Los Escritos, p. 58, Brescia1981).

Renace el instituto lozano y vivo como un   tierno árbol que ha encontrado sus raíces en el terreno fértil de la   oración, del sufrimiento, de la fe y de la humildad; renace gracias   a la energía y al equilibrio de la Madre Gertrudis, de las monjas   que han colaborado con todas sus fuerzas y con todo el amor de que   fueron capaces para la realización de un sueño que ya les   pertenecía; renace gracias al concreto y atento sostén del obispo de   Lodi, Mons. Giovanni Baptista Rota, natural de Chiari, en cuya   familia Catalina Comensoli fue doméstica; renace gracias al obispo   de Bérgamo que en 1889 encomienda con diligencia a las Monjas   Sacramentinas a Mons. Rota, el que toma la determinación de   reconocer, con el decreto del 8 de septiembre de 1891, el Instituto   de las Monjas Sacramentinas de Bérgamo, canónicamente erigido en   Lodi con Casa Matriz temporal en Lavagna de Comazzo.

La finalidad del instituto es doble: Adorar   a Jesús Sacramentado y Atender obras de caridad hacia lo próximo   según las disposiciones de la Divina Providencia, teniendo como   objetivo especial "el educar a la juventud".

En el 1892 la Madre Comensoli reconquista,   aunque sea por alquiler, la primera casa de Bérgamo y vuelve con las   monjas, después de dos años, a la amada Casa Matriz, cuna de la   Congregación a la que da un decisivo y vital impulso.

La Madre Gertrudis abre 21 casas antes de su   muerte. Las monjas, a su muerte, son 179. Atienden: a las huérfanas,   a las niñas menores de edad, a las estudiantes en los pensionados, a   los ancianos en los hospitales, los enfermos de pelagra1 y las empleadas domésticas. Además colaboran en las parroquias y en   los oratorios, abren centros de estudio y de labores, enseñan en   muchas escuelas municipales.

La Madre Gertrudis ve el primer   reconocimiento pontificio del Instituto en el Decreto del 11 de   abril de 1900 promulgado por Leo XIII.

¡La obra de Dios estaba cumplida!

La madre Gertrudis había dado todas las   garantías de continuidad para la adoración pública y perpetua a   Jesús Sacramentado, había infundido en sus monjas el precioso   patrimonio espiritual de la oración, de humildad y de caridad, sobre   todo hacia los pobres, por lo tanto podía ir al encuentro con su   esposo Jesús.

El 18 de febrero de 1903, al mediodía,   mientras estaba en adoración a su amado en la iglesia, muere. Tenía   tan sólo 56 años.

Los Decretos de reconocimiento pontificio al   instituto en el 1906 y de sus Constituciones en el 1910, ambos   suscritos por Pío X, no los verá sobre la tierra, pero estarán   presentes "siempre" sus Monjas Sacramentinas, que se empeñan en   difundir el Carisma Eucarístico y en expandir el Reino del Corazón   Eucarístico en el mundo.

El instituto en el 2007 está presente en   toda Italia, en Brasil, en Ecuador, en Malawi, en Kenia, en Bolivia,   en Croacia. Entre 1939/1940 las Monjas Sacramentinas también   estuvieron en Etiopía y China, pero como consecuencia de los   trastornos políticos, las Monjas fueron internadas en “campos”,   maltratadas y ridiculizadas y luego expulsadas en 1943 de Etiopía y   en 1951 de China.

El 26 de abril de 1961 S. S. Juan Pablo II   reconoce las virtudes heroicas de la Madre Gertrudis.

Un milagro fue atribuido a la intercesión de   la Madre Gertrudis, mismo que le abrió las puertas de su   beatificación: el 26 de julio de 1979 nació de parto podálico   (sentado), un pequeño que presentaba sus miembros inferiores   totalmente plegados en alto, de modo irreductible. El diagnóstico   era contractura congénita de las articulaciones inferiores, debido a   la prolongada inmovilidad del feto en tales condiciones. El 9 de   agosto, al término de la novena a la sierva de Dios Gertrudis   Comensoli y, sin que hubiera habido ninguna clase de terapia,   espontáneamente, todo se normalizó y cesaron los dolores del recién   nacido. Hasta la fecha sigue bien de sus piernas. Lo cual fue   considerado médicamente inexplicable por la comisión médica de la   Congregación para las causas de los santos, sobre todo, debido a la   rapidez de la curación sin terapia alguna.

El Papa Juan Pablo II beatificó a Sor Gertrudis Comensoli el 1 de octubre de 1989.



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