San Amalberto, Francia, s. VII. Era hijo de dos nobles francos, y San Audoeno fue su maestro en las letras y en la virtud.
Se formó en la escuela palatina de los reyes merovingios, y no tardó en conquistar el título de ángel de la escuela del palacio. El rey Dagoberto le amaba entrañablemente, porque era cumplido en obras y en palabras, humilde con los pobres, bravo en el campo y prudente en el consejo.
Habiendo heredado una rica hacienda, la gastaba en limosnas y en obras de piedad. Murió inopinadamente al volver de una expedición guerrera por tierras de Gascuña.
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