Beato José Tous



Beato José Tous y Soler de Igualada

BARCELONA,  Para el  padre Alfonso Ramirez Peralbo OFMCap., postulador de la causa de  canonización del padre José Tous, la vida de este sacerdote catalán fue  “una misa continua” y quizás por eso fue llamado a la Casa del Padre  mientras justo luego de la consagración eucarística en la capilla del  Colegio de las hermanas Capuchinas en Barcelona en 1871.

Este  sacerdote español, fundador de las hermanas Capuchinas de la Madre del  Divino Pastor, será beatificado el 25 de abril, día del Buen Pastor en  la Iglesia de Santa María del Mar, en Barcelona.


El siervo de Dios, José Tous y Soler, fundador de las "Capuchinas de la Madre del Divino Pastor", nació en Igualada (Barcelona), el 31 de marzo de 1811, siendo el noveno de 12 hermanos y hermanas y murió en Barcelona el 27 de febrero de 1871. El 18 de febrero de 1827 vistió el hábito capuchino en el noviciado di Sarriá, llamado "El desierto". Ordenado sacerdote en el 1834. Las revueltas sociales del año 1835 en Barcelona le obligaron a pasar un mes en la cárcel y, luego, como al resto de sus hermanos religiosos, a exclaustrarse y huir a Italia, de donde partió al poco tiempo hacia Toulouse (Francia), para dedicarse durante siete años al ministerio sacerdotal y dirección de las almas.


De regreso (1843) a España, no siéndole permitido vestir el hábito capuchino, Obligado a vivir como sacerdote secular y acogido en una casa particular, mantuvo contactos esporádicos con otros capuchinos también exclaustrados. Pese a todo, su espíritu y acción apostólica le hicieron distinguirse como ferviente capuchino. Se dedicó a la cura de almas en varias parroquias y obligado a vivir como sacerdote secular siendo acogido en una casa particular, mantuvo contactos esporádicos con otros capuchinos también exclaustrados.

 

 Pese a todo, su espíritu y acción apostólica le hicieron distinguirse como ferviente capuchino. Finalmente, siendo beneficiado (1848-71), en la parroquia de S. Francisco de Paula en Barcelona, promovió de modo particular la "Pía asociación de la gloriosa niña y mártir S. Romana" y la devoción a Maria Madre del Buen Pastor.
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El P. José Tous y Soler, profundamente atento a las necesidades de su tiempo y viendo abandonada la educación en la fe de los jóvenes, se sintió impulsado a crear escuelas cristianas y fundó la congregación de las «Capuchinas de la Madre del Divino Pastor». Tras obtener, el 17 de marzo de 1850, la aprobación diocesana del obispo de Vich, se abrió el primer colegio en Ripoll el 27 de mayo del mismo año. Desde ese momento el P. Tous se entrega a esta actividad apostólica pese a las muchas dificultades que en ocasiones encontró.

 

Sufría y sufría en silencio; le confortaba ver cómo crecía el instituto en número y en inquietud apostólica. Vivió su fe en el anonimato, en la vida de cada día, sin grandes acontecimientos, sin desear sobresalir; la humildad, uniéndola a un gran amor al silencio y a la oración; la pobreza, como capuchino, aunque fuera del claustro y acogido en una familia acomodada; su laboriosidad hasta el sacrificio, acudiendo allí donde su presencia se hacía más necesaria, sin escatimar esfuerzos; su prudencia y solicitud, buscando siempre el querer divino, que le llevó a actuar sólo cuando estaba totalmente persuadido de lo que el Señor le pedía, siguiendo paso a paso todos los movimientos de las comunidades, la vida de la congregación, animándola y alentándola personalmente.

 

El 27 de febrero de 1871 el P. Tous empezó la celebración de la misa. Se acercó el instante de la consagración y, cuando el padre levantó su mano para bendecir el pan y el vino, su cuerpo se encogió de modo extraño, se inclinó rápidamente y cayó desplomado. [L'Oss. Rom., ed. esp., 09-VIII-1991].
En el año 2000, con ocasión de celebrar la Congregación los 150 años de vida, el entonces Secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe y hoy Secretario de Estado de S. Santidad Benedicto XVI, Cardenal Tarsicio Bertone, escribió: “Las Hermanas Capuchinas han estado particularmente inspiradas, según el carisma del padre Tous, en el pasaje evangélico en el cual Jesús, viendo a la multitud, sintió compasión porque estaban cansados y fatigados como ovejas sin pastor.

 

Por ello, urgidas por un impulso misionero, llevan a su paso la paz y el bien como les exhortaba el padre Tous. Es una realidad que se repite doquiera que están presentes como levadura dentro de la masa. Son un icono viviente de Cristo: como afirma Juan Pablo II en su carta postsinodal Vita consecrata, dejándose guiar por el Espíritu Santo en un incesante camino de purificación, llegan a ser día tras día personas "cristiformes", prolongación en la Historia de una especial presencia de Cristo resucitado.

 

 Éste es el testimonio que espera la Iglesia y es el augurio confiado por Juan Pablo II, que, impartiendo de corazón la bendición apostólica a todo el Instituto, desea que las Hermanas Capuchinas, con espíritu de honda contemplación como María, la Madre del Buen Pastor, anuncien con la vida y la palabra el Misterio de Cristo y de su Iglesia, y manteniéndose constantemente abiertas al Espíritu Santo, sean fieles a la misión específica que el Siervo de Dios padre José Tous y Soler les legó: la educación cristiana de la niñez y de la juventud.


El proceso diocesano llevado a cabo en la Curia di Barcelona se clausuró en el 1992. Trasladadas las Actas a Roma, fueron estudiadas por la Comisión histórica y consignada sucesivamente la Positio en la Congregación en la Congregación de las Causas de los Santos. Realizado en 2007 el proceso de un “presunto” milagro atribuido a la intercesión del Siervo de Dios, este fue depositado en noviembre del 2007 en el Dicasterio Romano de las causas de los Santos.
El Pasado 7 de marzo, en la Sesión Ordinaria de teólogos, quedó aprobada la Heroicidad de las Virtudes del Siervo de Dios P. José Tous y Soler, Fundador de las Capuchinas de la Madre del Divino Pastor.

 

 



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