Nació en Faenza, de padres nobles. Casada con un rico caballero de la ciudad, no cesó durante nueve años de solicitar de su marido una separación amistosa.
Al fin, él cayó enfermo, y los médicos diagnosticaron que, si quería vivir, debía guardar continencia. En consecuencia, los dos tomaron el hábito.
Rosana, que cambió este nombre por el de Humildad, fundó en Florencia un monasterio de la Congregación benedictina de Valumbrosa, donde vivió entregada a la oración y a la mortificación. Se conserva el relato de sus revelaciones, 1310.
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